TIERRA SANTA - NAZARETH
LA ANUNCIACION Y LA CASA DE LA SAGRADA FAMILIA
BASILICA DE LA ANUNCIACION
- La fe
y la disposición de María: María representa un modelo de confianza
total en Dios. A pesar de su asombro y dudas iniciales, acepta con
humildad su papel en el plan divino, enseñándonos a confiar incluso cuando
no comprendemos completamente los caminos de Dios.
- El
poder de Dios: El texto resalta que "nada es
imposible para Dios", mostrando cómo la intervención divina supera
las limitaciones humanas. Esto nos invita a reflexionar sobre cómo Dios
actúa en nuestras vidas de maneras inesperadas.
- La
encarnación de Jesús: Este pasaje introduce la idea de que
Jesús es tanto humano como divino. La concepción por el Espíritu Santo
muestra su origen divino, mientras que su nacimiento de María subraya su
humanidad. Esto es central para la fe cristiana, ya que Jesús se
convierte en un puente entre Dios y la humanidad.
- El
papel de la Virgen María: Su respuesta "Hágase en mí según
tu palabra" es un símbolo de la entrega total al plan de Dios. María
no solo acepta, sino que se convierte en un ejemplo de obediencia y
servicio para todos los creyentes.
visitar dos espacios importantes para los cristianos, la casa de soltera de la Virgen María (es decir, la de sus padres), que es la Basílica de la Anunciación, y la casi adyacente «casa de San José«, que es, en realidad la casa de la Sagrada Familia, donde Jesús pasó la mayor parte de su vida, una cueva ampliada que probablemente incluía el taller de trabajo de San José, o al menos su almacén de herramientas.
Los arqueólogos y la tradición de la Iglesia creen que las han identificado (o se han acercado mucho), una a poca distancia de la otra. Los arqueólogos han comprobado que estas casas en parte eran cuevas, con su mikvá (baño ritual de agua corriente), junto a espacios para animales, y en la calle de enfrente más casas…
La casa de José, es decir, la casa de la Sagrada Familia, el lugar donde hubo más santidad concentrada durante más tiempo, entrelazada en la cotidianidad de la crianza, el trabajo y la vivienda, es austera y oscura, cueva natural con roca tallada.
La piedra sugiere dureza, pero siendo un hogar de carpinteros sin duda completó con muebles de madera y no faltarían telas. Una pintura moderna sugiere que el mismo fuego que servía para hornear pan podía iluminar la casa.
Roca en la casa de la Sagrada Familia en Nazaret donde quizá se encendía el fuego y horneaba el pan. Una imagen recrea cómo podían ser las escenas cotidianas en la casa.
La calle donde Dios saludaba a sus vecinos
La calle ante la basílica, donde los autobuses se estacionan para dejar a los peregrinos sería la calle donde jugaba Jesús de niño hace dos mil años. O donde María charlaba con las comadres. O donde a José le paraban para preguntarle por algún encargo.
Es la calle donde Dios, hecho hombre, saludaba a sus vecinos. Y a sus primos, que debían ser al menos unos cuantos, a los que la Biblia llama «hermanos del Señor» (pero nunca hijos de María; aún hoy los niños árabes en Palestina hablan continuamente a las religiosas cristianas de su multitud de ‘hermanos’ que en realidad son primos).
Bajo la basílica y esa calle siguen apareciendo restos arqueológicos.
La casa de José era la casa de Jesús. Este era su mikvá, la bañera con agua no estancada que usaban los judíos para purificarse. El mosaico es posterior a la época de Jesús.
Hacer más fácil llegar a la casa de la Sagrada Familia
Nazaret tiene casi 80.000 habitantes. Casi todos ellos son árabes con ciudadanía israelí. Es la mayor concentración de población árabe en Israel. Un 30% de ellos son cristianos de distintos ritos e iglesias, por lo que es también la ciudad en Israel con mayor porcentaje de cristianos.
El Ministerio de Turismo israelí ha anunciado que dedicará bastante dinero para mejorar el acceso y las instalaciones a lugares santos, sin especificar cuáles.
Nazaret es una ciudad árabe y bastante caótica, de callejas estrechas y tráfico complejo. No es muy fácil acceder a sus «casas de María». Mejorar ese acceso ayudará a la ciudad y sus habitantes, y a los devotos que acuden a disfrutar de la maravillosa experiencia que resulta la visita a la ciudad de Jesús.
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